El arquitecto murciano Carlos Jurado levanta en Águilas una vivienda sostenible y ofrece en Internet consejos para edificaciones respetuosas
«Con muy poco dinero puedes incorporar elementos ecológicos en el hogar»
«De esa casa singular y sofisticada debemos pasar a una vivienda colectiva y accesible»
Corren tiempos de crisis, y no sólo económica, también de sostenibilidad medioambiental. No es algo nuevo que la calidad de vida del planeta se ve gravemente amenazada. Uno de los principales responsables de esta situación es la construcción actual. El negocio del ladrillo ha tocado fondo tras años de burbuja. Esta cura de humildad puede ser el detonante para cambiar el chip sobre cómo edificar en el futuro. La clave es construir de manera sostenible para no hipotecar, a largo plazo, el planeta donde vivimos.
Sin embargo, para poder cambiar algo, hay que renovar primero el pensamiento. Hay que forjar unos cimientos sólidos para cambiar la concepción de la construcción actual. Éste es el punto más árido donde políticos, arquitectos, promotores y ciudadanos tienen que poner de su parte, y quitarse del bolsillo, aunque unos más que otros.
La clave no está en emplear energías renovables para ahorrar y no contaminar, sino en diseñar viviendas autosuficientes, es decir, convertir la casa en una máquina que funcione por ella misma. Carlos Jurado, arquitecto murciano enamorado de Águilas, creó en el año 2005 una casa sostenible en el maravilloso paraje de Calabardina, en la falda de un collado. Para que esta iniciativa no quedara en el olvido, abrió un blog para promover y construir casas ecológicas